Ecuador transmite poco, pero se le nota el acento: entre Guayaquil y Quito hay dos maneras de hablar, y en una sala lo distingues a los diez segundos.
Ecuatorianos en cam, de la costa a la sierra
Los costeños de Guayaquil hablan rápido y se comen las eses; los cuencanos cantan al hablar y los quiteños meten «chuta» y «full». Un sábado típico: una pareja de Samborondón transmite desde la sala con la tele apagada, un universitario de la Católica en Quito prende la cámara de la compu después de medianoche, y entre los dos suman la mitad de los ecuatorianos en línea. Son algo más de quinientos registrados en Stripchat, pero conectados a la vez suelen ser dos o tres, así que la jugada es seguir al man que te gustó y entrar cuando avisa. La noche de Ecuador es noche también en Colombia y Perú, y en México es una hora menos, así que buena parte del público que entra es vecino y habla parecido. El show público no cuesta; lo privado va en tokens.
El vecino gigante está en gays colombianos; al sur, los gays peruanos. Y toda Latinoamérica junta en sexo gay en vivo.



